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Diretor Fundador: João Ruivo Diretor: João Carrega Ano: XXVIII

Opinião Becas Erasmus, Becas Medrano y otras ayudas para estudiantes

Desde los tiempos de la ya lejana Antigüedad encontramos mecenas particulares para fomentar la educación de niños o jóvenes. A veces son las corporaciones religiosas, los gremios profesionales, cofradías piadosas y entidades de apoyo mutuo o sindical las que asumen el compromiso de apoyar la formación de niños y de ciudadanos. Las iglesias de las diferentes religiones siempre han puesto un cuidado especial en la tarea formativa, y por ello gozan de una larga tradición benefactora. De forma muy visible se advierte en la cultura filantrópica del mundo cultural anglosajón, y desde luego en nuestros días es una realidad, aunque también es cierto que cada vez son más frecuentes las razones tributarias de algunas de las generosas donaciones.

Cuando, como consecuencia del proceso de implantación y consolidación del derecho a la educación en los sistemas educativos de todo el mundo, se amplia y generaliza la llegada a las aulas de niños y adolescentes procedentes de todas las clases sociales, se ve la necesidad desde las instancias del poder responsables de la instrucción pública de apoyar a las familias socialmente humildes. De esa forma se busca mejorar el acceso a la escuela y la educación en igualdad de oportunidades.

A medida que en el siglo XX los países más avanzados impulsan la cobertura social de los ciudadanos, tanto en el plano sindical, como sanitario, social o educativo, se opta por implantar un sistema de becas o de ayudas económicas para favorecer que los niños y jóvenes socialmente desfavorecidos puedan llegar a alcanzar una relativa igualdad de oportunidades. Se trata, al menos, de mitigar los problemas de acceso de aquellos estudiantes de valía intelectual sin medios económicos o familiares adecuados para que puedan resultar exitosos en sus estudios. Esto sucede tanto en los países democráticos, como en los vinculados a los fascismos, puesto que los programas sociales del nacional socialismo alemán, del fascismo italiano, del nacionalcatolicismo franquista, del salazarismo, apuestan por determinados apoyos a las clases populares de cada país.

En el caso de los estudiantes de la educación superior se establece un cupo de becas de apoyo que se va incrementando lenta y progresivamente, que beneficia a los estudiantes con buenas calificaciones y con niveles de renta medios o bajos. Esto es así en los países mediterráneos, y en particular de la Península Ibérica, Portugal y España, lo cual va a favorecer una indudable mejora social, cultural, universitaria, y de forma indirecta también para el progreso y la economía de sus respectivas sociedades.

Pero desde los tratados de Roma del año 1957,  hasta la posterior conformación de la Unión Europea, va madurando poco a poco la idea de unidad de este mosaico de países que componen Europa. Por ello se aprueban y aplican medidas e inversiones en agricultura, en energía, medio ambiente, algunas en política exterior, de promoción de la juventud y también se adoptan medidas en el ámbito de la educación superior.

De esta manera va a madurar un programa de especial significado y éxito dentro de las políticas de la Unión Europea para las universidades, como sucede con el Programa Erasmus, que arranca en 1987, y que se incrementa con el llamado Sócrates en 1995. De fondo está latiendo siempre la conveniencia de mejorar las relaciones entre los países que forman Europa, y especialmente al fondo se encuentra la búsqueda de acciones para aspirar a una ciudadanía europea contribuyendo desde las instancias de los gobiernos a lo más concreto de los individuos y familias. Era propia de una idea optimista de lo que debiere alcanzar a ser Europa.

El programa Erasmus se dirige a estudiantes y profesores, fomenta el intercambio entre estudiantes y profesores individuales, y entre universidades del espacio europeo. La base se sustenta en la aceptación de la lealtad académica en el intercambio y acreditación de estudios y estudios profesionales. Ello ha permitido que desde su nacimiento hasta el presente hayan sido beneficiados por el Programa Erasmus más de 16 millones de estudiantes y profesores de las universidades europeas y centros de educación superior.

Además, siguiendo la estela del éxito del Programa Erasmus, cada país ha adoptado medios de apoyo equivalentes, pero dentro del propio Estado. Así, por ejemplo en España, dentro de la política universitaria de los gobiernos socialdemócratas, se puso en marcha el Programa Sócrates, que tuvo vigencia hasta el año 2013, cuando fue eliminado por el gobierno conservador del momento.

Es ahora, en 2026, cuando de nuevo gobernantes de orientación socialdemócrata retoman la idea del viejo programa Séneca, y crean el Programa Luisa de Medrano. El planteamiento y modelo de este programa de becas a estudiantes se centra en el apoyo a la movilidad de los estudiantes entre universidades españolas, con reconocimiento académico de disciplinas y titulaciones académicas. Mediante la beca Medrano, cada estudiante becado para trasladarse por un curso académico a otra universidad española, si es seleccionado, recibe una dotación de 900 euros al mes, incluidos a veces los gastos de matrícula y desplazamiento.

La nominación actual de este programa de becas, Medrano, responde a la dignificación de la memoria de la primera mujer que fue catedrática en una universidad española. Así sucedió en 1508 cuando Lucia de Medrano ejerce funciones docentes como catedrática en la Universidad de Salamanca, el establecimiento universitario pionero y más antiguo de España y uno de los cuatro primeros en la historia de las universidades, erigido en 1218.

Las vías de apoyos y modalidades de becas mencionados se complementan con otros específicos sustentados en la renta familiar, en la mayoría de los casos, pero también en el compromiso e intereses de visibilidad que tienen determinadas fundaciones de empresas y organismos en apoyar y seleccionar los mejores proyectos y estudiantes que puedan convertirse en exitosos profesionales.

Hoy nos encontramos con un prolijo listado de becas y apoyos a los estudiantes, que combinan el viaje, la alimentación, la protección social, el apoyo a la inclusión dentro de la universidad, la asistencia a congresos de especialidad, el transporte habitual. En fin, todo lo que representa un tipo de sociedad como la nuestra en la que se han desarrollado con solvencia políticas sociales de apoyo, de integración social, de inclusión.

Otra modalidad de becas, más específicas aún, son las denominadas becas de investigación, para avanzar en la elaboración de la tesis doctoral, una vez finalizados los estudios de máster y doctorado. De ello nos vamos a ocupar en otra ocasión.

A la hora de hacer un balance sobre el asunto de las becas no podemos simplificar, por sus diferentes modalidades y cuantías, aceptando que nunca alcanzan a cubrir los gastos generados por el estudiante en su proceso formativo dentro de la universidad.

José María Hernández Díaz
Universidad de Salamanca
jmhd@usal.es